Los Estilos Educativos

pexels-photo-173666La familia, como núcleo socializador, es la que ofrece al niño las herramientas y los aprendizajes para desenvolverse en la sociedad. Los estilos educativos, a pesar de no ser la única variable que influye en el desarrollo psicológico de los niños, tienen una marcada importancia y determinarán en gran medida la tipología de adulto en la que se convertirá el niño.

Es dentro de la familia donde los niños aprenden las normas, los límites y la resolución de conflictos. El núcleo familiar es el que sienta las bases de conducta con las que se relacionará el niño con el resto del mundo en su vida adulta.

Estilos Educativos

En la psicología educativa se manejan cuatro estilos educativos diferentes que resultan de la combinación de dos factores:

                –Control paterno: es el grado de control que se ejerce sobre los hijos, los límites que los padres establecen a la libertad de los niños y las normas que se imponen.

                –Afectividad paterna: o receptividad. Hace referencia al apoyo emocional que los niños reciben de sus padres. El grado de afecto, y la medida en que se evitan los signos de desaprobación, las críticas y el castigo.

La combinación de estas dos dimensiones nos da los cuatro tipos de estilos educativos: Democrático, Autoritario, Permisivo e Indiferente.

Alto Control Bajo control
Alta Afectividad DEMOCRÁTICO PERMISIVO
Baja Afectividad AUTORITARIO INDIFERENTE

Padres democráticos: altos nivel de control, alto nivel de afectividad

Son padres que saben poner límites, y que explican a los niños los porqués de los mismos. Razonan con sus hijos sobre las normas impuestas y les hacen ver que son necesarias. Escuchan las opiniones de sus hijos y las tienen en cuenta. Demuestran tolerancia hacia las demandas de los niños cuando son justas.

Los niños educados en este estilo desarrollan una gran autoestima, alta competencia social y suelen tener un buen rendimiento académico a lo largo de su vida.

Padres Autoritarios: Alto nivel de control, bajo nivel de afectividad

Son padres muy rígidos e inflexibles con las normas. Tienden a imponer su criterio, ignorando las necesidades emocionales de sus hijos. Son padres que ofrecen poco afecto y que necesitan sentir que controlan la situación.

Los niños se convierten en adultos a los que les cuesta crear sus propias opiniones y criterios, porque siempre les han sido impuestos. Se irritan a menudo, no desarrollan capacidades asertivas y suelen ser emocionalmente dependientes.

 

Padres Permisivos: bajo nivel de control, alto nivel de afectividad

Son padres que no saben poner normas ni límites ni asignación de tareas. Confunden esta permisividad con el amor incondicional y demuestran mucho afecto por sus hijos. A pesar de ello, este no es un estilo educativo sano para el niño.

Estos padres crían niños activos, extrovertidos y muy creativos, pero con un alto nivel de agresividad y rebeldía. Serán adultos sumamente impulsivos. Estos niños tendrán que aprender fuera del hogar que en la vida hay límites y hay normas, y que no siempre los demás van a satisfacer todas sus necesidades.

 

Padres indiferentes: bajo nivel de control, bajo nivel de afectividad

Estos padres no prestan ningún apoyo afectivo a sus hijos, pero tampoco ejercen ningún control sobre ellos. No hay normas ni hay amor.

Es el estilo que genera peores resultados. Este estilo educativo proporciona un entorno extremadamente hostil para el niño. En un porcentaje muy elevado se convierten en adultos con problemas de delincuencia, en víctimas de maltrato y de entornos marginales.

 

Métodos disciplinarios o métodos autoritarios

No son iguales, y donde el primero funciona eficazmente para el funcionamiento regular del entorno familiar y la educación del niño, el segundo generará en los hijos numerosos problemas en su vida adulta.

En el método disciplinario la herramienta para modelar la conducta de un hijo es el amor por el niño y se caracteriza siempre por la no agresión parental, ni verbal, ni física. Al otro extremo, en el método autoritario, se desarrollan comportamientos agresivos no cooperadores de los padres. Estos padres confunden las técnicas amorosas de disciplina con técnicas de hostilidad y ejercicio del poder.

Como verbalizamos

A menudo las verbalizaciones nos dan muchas pistas del estilo educativo que estamos aplicando. Las encontramos clasificadas en tres tipos:

  • Estrategias de acción:
    • Directa Positiva: se instruye al niño en solucionar problemas “Si tienes que resolver este problema, lo mejor es que leas sobre ello”
    • Directa Negativa: La respuesta se enfoca en la conducta negativa “No estudies las capitales si no sabes localizarlas en el mapa”
  • Respuestas Expresivas:
    • Positivas: centradas en los sentimientos del niño “Entiendo lo mal que te sientes por esto”
    • Negativas: se invalidan los sentimientos del niño “No sé por qué te enfadas
  • Respuestas cognitivas:
    • Positivas: se intenta cambiar el pensamiento negativo del niño “ Sabes que yo siempre te voy a ayudar”
    • Negativas: no se tienen en cuenta las necesidades del niño “tu siempre dices que el profesor te tiene manía”.

 

Uniendo fuerzas

A menudo los padres no se ponen de acuerdo y cada uno desarrolla un estilo educativo diferente. Esto genera incoherencia en los mensajes que reciben los niños y les genera un alto nivel de ansiedad. A su vez les damos la oportunidad a los niños para que aprovechen estas diferencias a fin de manejar las situaciones a su antojo. Este tipo de situaciones promueve las alianzas del niño con uno de los progenitores en contra del otro.

Es muy importante ser consciente de estas diferencias, saber adaptarse y alcanzar un consenso que sirva al buen desarrollo psicológico del niño y a la convivencia pacífica en familia.