Teorías Sociales que explican los populismos supremacistas

¿Qué es lo que está pasando con este fenómeno de fervientes defensores de la intolerancia? ¿Es más evidente ahora debido a las redes sociales? ¿O es que algo ha cambiado?

racism-2733840_960_720

Me atrevo a decantarme por esta última pregunta como razón de este levantamiento de masas llenas de prejuicios. Aunque desde luego nuevo no es, aunque sí responde a los patrones relativos a los últimos coletazos de un sistema que se hunde.

Se nos ha dicho que lo que se hunde es la economía, pero esto no es del todo cierto. Lo que se hunde, hace tiempo ya, es un sistema oscurantista, anclado en el pasado y basado en valores que ya no reflejan nuestra sociedad en absoluto.

Nos dicen que se hunde la economía pero los datos avalan que el crecimiento económico y la productividad han seguido creciendo en la sociedad occidental en los últimos años. Lo que si ha cambiado, y mucho, es el reparto de ese crecimiento económico. La clase media se está quedando sin opciones laborales y la clase trabajadora sobrevive malamente en condiciones precarias en sus trabajos, mientras ambas aún afrontan deudas de un período de bienestar que se prometía hace pocos años estable y próspero. Hay un desajuste histórico entre productividad y rentas de trabajo.

Desde principio de los años 70 hasta el dia de hoy, la productividad en bienes y servicios ha aumentado en un 250%, pero los salarios se han estancado en el mejor de los casos y se han reducido en la mayoría de ellos. Porque, y las cifras son muy claras, el 91% de los beneficios que genera nuestra fuerza de trabajo se acumulan hoy en manos de un único 1% de la población.

Estos datos no son nuevos, pero ¿Qué está significando este cambio? ¿En qué nos está convirtiendo?

Hay dos teorías sociales que intentan explicar el malestar social y político en el que estamos sumergidos.

La Teoría de la Ansiedad Económica (John B.Judis) y la Teoria de la Ansiedad Cultural (Pippa Morris y Ronald Inglehart). Ambos intentar explicar el fenómeno de malestar social y la aparición de los populismos.

La Teoría de la Ansiedad Económica se enfoca en quienes no han podido adaptarse a la globalización económica, los que se han quedado atrás, en realidad, las víctimas del mal reparto de la riqueza producida. Este es, principalmente, el sustrato donde crece el malestar: los grupos sociales que no participan de la prosperidad terminan generando un enojo profundo, que oculta miedo, frustración y pérdida de identidad.

Estas políticas económicas de reparto exageradamente injusto provocan el caldo de cultivo que hace temblar los cimientos de una sociedad, y claro está, de su política.

Es en este estado de cosas cuándo empezamos a preguntarnos y a considerar en qué posición en la sociedad estamos quedando en esta transición y qué estamos perdiendo. Y por supuesto es también el escenario perfecto para los discursos, hábilmente encauzados por distintos sectores políticos oportunistas, – y que suelen representar a ese 1% que se queda con todo-, hacia el ataque contra sectores de la población a los que acusan injustamente del problema.

Es en estas situaciones cuando la clase trabajadora, que ve como pierde todo su poder adquisitivo mientras sus deudas no descienden, toma más conciencia que nunca de su posición en el escalafón más bajo de la sociedad y los envuelve en una amalgama de resentimiento, impotencia y desprotección. Y es aquí donde aparece la segunda teoría.

La Teoría de la Ansiedad Cultural (Pippa Morris y Ronald Inglehart), intenta explicar el racismo y la intolerancia que anidan en estos sectores como reacción a ese malestar.

La historia nos muestra como, generalmente, la intolerancia es promovida por líderes políticos que ven a este estrato social aún como votantes. Pero lejos de prometerles el justo reparto de los bienes a cambio de sus votos, lo que se les presenta es un problema ficticio al que dicen tener solución si se les vota. Y lo que se les presenta es un nuevo enemigo, un peligro inmediato que dicen que ha sido y será el origen de la situación penosa en la que se encuentran. Y además este peligro no se les presenta como algo fuera de su control o de su entendimiento, no, se les presenta como algo que ellos mismos pueden detectar y atacar: la inmigración.

La inmigración se presenta a las clases más desfavorecidas como un estrato social aún más bajo que el suyo, con otra cultura, con otro color de piel y con menos derechos. Esto ultimo genera un empoderamiento de las clases trabajadoras al dejar de verse a sí mismas como el peldaño más bajo del sistema y les genera un falso sentimiento de digna identidad por la comparación, además de ver a los inmigrantes como su amenaza más inmediata. Esto es el Chovinismo del Bienestar: las clases trabajadores son manipuladas para ver a la inmigración como depredadores de recursos y se acompaña con discursos de nativistas y de preferencia nacional

Crisis económicas, traición de las élites gobernantes y racismo: Estos son los tres requisitos previos de los populismos supremacistas.

Este tipo de populismos son un cajón de sastre con tres tipologías de votantes principales: supremacistas xenófobos, congregaciones religiosas con ansias de volver a unir iglesia y estado, ciudadanos nostálgicos de un tiempo pasado. Y ocasionalmente, en momentos de profundas crisis, a un porcentaje elevado de la clase trabajadora aterrorizada por sus condiciones económicas. Sus líderes tienen un discurso para cada uno de estos grupos, y ese es el secreto de su éxito.

El populismo supremacista no suele tener una base social ni un tipo específico de organización, pero sí una ideología, que se resume en actitudes anti status-quo, desconfianza en los partidos tradicionales, discurso político de doble articulación que apela al “pueblo”, y posición abiertamente anti-intelectualista, donde prima la acción sobre la reflexión. Se culpa siempre a la administración política inmediatamente anterior, aunque se continúe de manera descarada con el mismo programa económico, y además dañan rápidamente el programa social.

En muchos casos tienen a su favor, además a las oligarquías y a las grandes corporaciones, que junto a las instituciones religiosas, dan su apoyo a estas formaciones a cambio de la participación de sus intereses en el programa político y legislativo del gobierno.

Estas fuerzas, bastante vagas en origen, han conseguido añadir a su masa votante el grueso de trabajadores (que poco o nada saben lo que que tiene detrás esta ideología) y que están dispuestos a perder los derechos civiles más básicos (propios y ajenos) a cambio de las promesas de sus líderes de una recuperación económica, resultado de una crisis provocada por el injusto reparto de la riqueza y que ellos mismos iniciaron.

En realidad, y visto así, este es uno de lo chantajes sociales más crueles a los que la sociedad ha tenido siempre que hacer frente.

Sonia Budner

 

 

 

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s